En producto, los cambios inocentes no existen

ene. 2, 2026

¿Alguna vez has hecho un cambio que parecía completamente inofensivo… solo para descubrir después que ha generado confusión donde no lo esperabas? Este artículo no va de un bug técnico, ni de un fallo de arquitectura. Va de algo mucho más sutil: la comunicación entre aplicación y usuario, cómo un simple icono puede cambiar como se entiende tu producto.

Porque aunque no siempre seamos conscientes, existe una comunicación implícita entre el software y el usuario. Una especie de contrato no escrito que se construye a base de decisiones visuales, patrones de uso y expectativas.

El diseño, los colores, la ubicación de los botones o los componentes que aparecen en cada pantalla no son neutros: comunican cómo debe usarse la aplicación. Con el tiempo, el usuario interioriza estas reglas, las acepta y actúa en consecuencia… hasta que algo cambia.

Cuando ese contrato se rompe sin previo aviso, puede aparecer la confusión, la desconfianza o la sensación de que algo ya “no funciona como antes”.

En este caso vamos a hablar de un cambio realizado en WorkIO hace unos meses, una app que permite a trabajadores registrar sus horas y calcular automáticamente su salario según su tarifa. La usan principalmente autónomos y empleados que quieren llevar un control personal de lo que ganan.

Esto no es un post promocional y no habrá más enlaces a la app en todo el artículo. Simplemente es el contexto donde ocurrió el problema, y creo que la historia puede ser útil para cualquiera que se dedique a construir productos digitales.

Crear productos no es sólo escribir código o diseñar pantallas. Cada detalle, cada color, cada palabra, cada símbolo comunica una intención. Y a veces, sin querer, comunicamos cosas que no pretendíamos.

En la creación de productos, cualquier decisión es importante.

Una mejora bienintencionada, sale mal

En WorkIO, el salario ganado siempre se había mostrado como un número, sin más. Funcionaba, pero era visualmente plano. Así que decidí darle más protagonismo: crear un bloque específico con un icono que lo hiciera más visual y claro.

La intención era puramente estética y funcional para mejorar la experiencia del usuario sin cambiar el significado de nada. Una mejora de diseño, nada más. O eso creía yo, ingenuo de mí.

Cuando un simple símbolo dice más de lo que parece

Elegí el símbolo del dólar $ para acompañar el dato del salario. Mi razonamiento al principio fue simple: es un símbolo comúnmente asociado al dinero, todo el mundo lo reconoce, nadie lo malinterpretará.

Error.

Un error de comunicación del que yo no era consciente hasta que algunos usuarios empezaron a reportar un supuesto problema en la aplicación a través del canal de soporte, su salario se estaba mostrando ahora en dólares. Recibí cuatro o cinco mensajes en una semana preguntando lo mismo. Puede parecer poco, pero en una app con un volumen de usuarios considerable, que varias personas se tomen la molestia de escribir indica que muchos más se lo habrán preguntado sin decir nada. Enseguida caí, en realidad no era un bug técnico, era un bug de comunicación.

Para mí era solo un icono. Para el usuario, era un cambio de significado.

Yo consideraba que el símbolo del dólar era algo genérico y que todo el mundo lo entendería. Pero en producto, la interpretación no depende de la intención, sino del contexto del usuario. Y un símbolo no es neutro: tiene carga cultural. El $ no significa “dinero” para todo el mundo; para muchos significa “dólares”.

Como reacción lo mejor es escuchar antes de justificar

Cuando empezaron a llegar las dudas, la primera tentación fue explicar: “No, no, es que el símbolo es genérico, no significa que esté en dólares”. Pero eso habría sido echarle la culpa al usuario por no entender lo que la aplicación (yo en último término) intentaba transmitirle.

Y es que muchas veces, de primeras, tendemos a creer que el usuario está haciendo algo mal, no sabe utilizarlo o simplemente no lo ha entendido. El problema en realidad era que el producto no estaba comunicando sus intenciones claramente, no era cuestión de que los usuarios no lo entendieran; era cuestión de que no había pensado en cómo ellos lo iban a interpretar. Diferente contexto, diferente lectura.

Simplificar y ser más neutral suele ayudar

La solución fue sencilla: sustituir el símbolo $ por una hucha. Un icono que representa dinero de forma abstracta, sin asociarlo a ninguna moneda concreta. Menos explícito, pero más universal.

Antes de decidirme por la hucha, consideré otras opciones: un icono de monedas (pero seguía siendo ambiguo sobre qué moneda), o simplemente el símbolo € (pero muchos usuarios no están en la eurozona). La hucha funcionaba porque representa el concepto de ‘dinero ahorrado’ sin comprometerse con ninguna divisa.

A veces, en diseño de producto, ser menos específico comunica mejor. No siempre hay que decirlo todo; hay que dejar que el usuario complete la interpretación desde su propio marco de referencia.

A veces se nos olvida que los detalles visuales son importantes

Este pequeño incidente me dejó varias lecciones que aunque suelo aplicar en cada cambio que hago, muchas veces con la euforia de una nueva actualización, las prisas y la falta de experiencia en un campo que no es intrínseco al desarrollo, se nos “olvidan”.

Cada cambio visual es una decisión de producto. No existe el “solo es un icono” o “solo es un color”, todo comunica. No basta con que algo funcione, tiene que ser entendido correctamente por quien lo usa.

Antes de hacer cambios visuales es bueno preguntarse, si le enseño esto a alguien que no sabe nada de la app, ¿qué entendería? No qué quiero yo que entienda o creo que entenderá, sino qué va a entender realmente. Porque yo sé lo que quise decir, pero el usuario solo ve lo que puse. Y esa distancia entre intención y percepción es donde nacen los malentendidos.

También aprendí la importancia de validar mentalmente, o con usuarios, antes de publicar. Un segundo de reflexión puede evitar confusión y frustración por parte de los usuarios. Y sobre todo, es importante aprender a escuchar sin justificar, cuando algo no se entiende, la respuesta no es explicar mejor; es diseñar y planificar mejor.

La moraleja

Llevamos años hablando de la importancia de la experiencia de usuario, del diseño centrado en el usuario, de la comunicación clara. Pero es fácil olvidarlo en el día a día, cuando estás pendiente de mil cosas y un icono te parece lo más insignificante del mundo.

No lo es.

Este artículo no va de un icono mal elegido. Va de aprender a respetar cómo el usuario interpreta nuestro producto.

Si eres desarrollador, diseñador, product manager o simplemente alguien que construye cosas digitales, te invito a revisar tu producto con esta lente: ¿qué estás comunicando realmente? ¿Qué decisiones “pequeñas” podrían estar enviando un mensaje que no pretendías?

Porque en producto, nada es inocente. Y esa es, precisamente, la belleza del oficio.

Happy Building!

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